Lo fascinante de tirar de la cortina

 

Hola,

Ayer publiqué en Instagram una foto de mis pies en la playa con las uñas pintadas.

Algo tan normalizado, para mí tiene un gran simbolismo. 

Hace más de año y medio que apareció en mi vida Bikram Yoga (yoga a 40º temperatura y humedad). Me enganché a las sesiones de Bikram Yoga Coruña que fue mi punto de arranque a los casi 45 años. Aquí empezó mi gran oportunidad de la vivir la vida que yo quería.

No es que afirme que este yoga sea la panacea para todo el mundo, es que para mí lo fue. Cada uno tiene sus gatillos, sus trampolines. Lo que no quita, que aunque no te cambie la vida, lo recomiendo para ponerte en forma.

Yo era una antes de ese primer día que todo el mundo que se estrena recuerda para siempre (por lo mal que lo pasa, pero no quiero desanimar a nadie) y otra al salir.

Bueno, pues la primera señal de todos los infinitos cambios que acontecieron después fue la cosa más "vulgar", no sé, se me ocurre esto. Pintarme las uñas de los pies. Yo jamás lo había hecho, para mí era algo superfluo, sin sentido, perder el tiempo y dinero sin beneficio alguno para la salud, o en todo caso lo contrario con esmaltes tóxicos.

Un día, de repente, sentí unas ganas compulsivas de pintarme los pies. No podría esperar ni un día más. Me fui corriendo, literalmente, con bambas y ropa de deporte, al mi querida tienda de cosmética Lily White (ah de paso les hago publicidad que también venden por internet).

Qué feliz me subí yo corriendo con mi primer pinta uñas.

A así, me las he ido pintando desde entonces. 

Nota: mi color favorito es el verde de Kale de la marca Kure.

Bueno y ¿por qué explico esto?.

Porque DESCUBRÍ MIS PIES.

Con el yoga, a parte de verlos, que también cuenta, se removió algo que de repente vi mis pies, no como siempre, que los ves, es los vi de verdad, me di cuenta de eran bonitos, que los amaba, y me propuse que los iba a cuidar y honrar. Me sentí afortunada de agradecerlos sin que pasase ninguna desgracias (ya sabemos el dicho).

Me deshice de mis creencias y decidí fluir.

A partir de ahí pasó TODO, y no deja de pasar.

Lo más fuerte y que me impulsó fue lo de mundo Paleo. 

Pasé mi duelo con la macrobiótica y seguí adelante, descubriendo y descubriendo.

Otro día os lo cuento.

Adelante con la aventura de descubrir. No se descubre si no se despierta. Para despertar hay que actuar. Para actuar hay que escoger actuar, aunque cueste un esfuerzo, por supuesto.

Raquel


Posdata: La última es que tengo un tatuaje pensado, lo que jamás hubiera dicho, solo me queda encontrar la persona que me lo haga.

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